La literatura como medio para el pensamiento crítico y terminar con estereotipos culturales

Según académicos de la Universidad de Tilburg, el pensamiento crítico no es una cualidad que se aprende, sino que una herramienta que se entrena con el paso del tiempo. El tema fue discutido en la Escuela de Verano en la Universidad de Antwerp el pasado julio.

El cuerpo académico formado por diferentes especialistas comentaron que la literatura puede ayudar otorgando a los lectores diferentes perspectivas con que se ven la realidad presente en los libros. Según la académica Roberta Seelinger los niños y niñas que estén más expuestos a libros formarán una pirámide de conocimiento hacia arriba en donde se crea el pensamiento crítico. Ella reconoce que de esta manera desde la infancia se va creando conocimiento y se puede llegar a la adolescencia a poder tener una opinión formada de ciertos temas y poder entender sobre los diferentes poderes que reflejan el mundo social.

Ada Bibier comentó que las lecturas que traten de temas políticos otorgan también herramientas para poder formar ciudadanos del mundo y ofrecer nuevas realidades a los lectores independiente de que ellos formen parte o no de esa realidad. Un ejemplo de esto es el libro Guerra de Jeanne Teller, o la composición de Skármeta. En donde en ambos libros los personajes viven escenarios bélicos reflejando las guerras civiles o dictaduras. El lector puede no haber vivido en esos tiempos y aún así poder generar empatía con el personaje y poder entender qué es lo que ocurre en el mundo literario y poder extrapolarlo al mundo “real”. Para la académica Sara Van den Bossche las lecturas políticas ayudan a que los lectores puedan salir de su mundo, puedan tener otras perspectivas posibles, pueden ver cuando se les manipula, fuerza u ofrece al lector poseer su propia opinión de lo que está ocurriendo dentro del libro. Esto está completamente conectado con la Teoría de la Mente, que habla cómo el lector desde la infancia es capaz de generar empatía con los personajes literarios  y los puede entender independiente de sus propios conocimientos u opiniones.

La escritora y experta en estudios literarios cognitivos Bettina Kummerling-Meibauer, afirmó que es recién a los 4 años de edad que los niños y niñas que leen pueden generar empatía con los personajes presentados en los cuentos o libros. Un ejemplo para trabajar temas sobre diferentes perspectivas y empatía desde la literatura infantil es el libro de Anthony Brown Voces en el Parque, en donde se ve una historia contada por cuatro personajes diferentes.  Con este libro se invita a los mediadores de lectura a acercar a los niños y niñas a formarlos en el pensamiento crítico y que puedan ser capaz de tener empatía con el mundo que los rodea, siendo ellos mismos los evaluadores de cada situación. Con esto se podría romper con el espiral del racismo presentado por la prensa siendo responsables de la formación de estereotipos étnicos y sociales.

 

 

 

 

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