El desolador panorama de la piratería de libros en Chile

Marzo 2017
Por Arturo Infante Reñasco, editor  y director de Editorial Catalonia, socio fundador de CLL.

Discurso de Arturo Infante Reñasco en Seminario de Propiedad Intelectual y Derecho de Autor.

“Agradezco a los organizadores esta invitación a decir unas palabras en este importante encuentro . Para la Corporación del Libro y la Lectura es un privilegio contar con esta tribuna. Somos una organización sin fines de lucro dedicada fundamentalmente a desarrollar hábitos de lectura en nuestra población. Estamos integrados mayoritariamente por editores y otras instituciones con las que compartimos la preocupación por el decrecimiento de los hábitos lectores y por el aumento de los niveles de incomprensión lectora o derechamente, el crecimiento del analfabetismo funcional en el país. Nuestro quehacer, además, descansa sobre dos pilares fundamentales: la libre circulación del libro y el respeto irrestricto a la propiedad intelectual, al derecho del autor a percibir por su trabajo creativo la retribución que le corresponde. No defender este principio significaría aniquilar la supervivencia de quienes generan la materia de nuestros afanes profesionales. Pero lo anterior no significa una razón práctica para ponernos del lado del autor, es más bien una convicción de justicia que validamos cada día en nuestro oficio de hacer libros. Por ello celebramos este coloquio ya que aquí están reunidos representantes de casi todas las instituciones que tienen el deber de hacer respetar el derecho del autor. Y todos sabemos bien que cada uno de nosotros no está haciendo todo lo que corresponde para que ello ocurra, de lo contrario no tendríamos un panorama tan desolador en materia de piratería de libros. Los editores chilenos debemos ser de los pocos productores de bienes que tienen que contar entre sus variables económicas con la piratería. De los pocos que saben que si tienen un éxito en su catálogo, más temprano que tarde, deberán rescindir sus ganancias ante un socio fantasma, quien sin dar ni las gracias, capitalizará todo el esfuerzo que hay detrás de un éxito editorial y continuará gozando del puro beneficio, sin riesgos, sin IVA, en un auténtico paraíso fiscal.

Esa es para nosotros la importancia de este seminario.

Para que se respete la creación del autor es indispensable tener una buena ley de propiedad intelectual, y sabemos las debilidades de la nuestra. Es necesario que los jueces apliquen un mayor rigor en las condenas y posibiliten las órdenes de investigar a las policías. Que tengan los instrumentos de inteligencia suficientes para terminar con los carteles de la piratería. Es muy difícil entender que estos sobrevivan por tantos años y nunca vaya preso el cabecilla.

Las librerías-cunetas existen desde hace treinta años y gozan de absoluta impunidad. Siguen instaladas en los mismos lugares, frente a universidades, a las principales librerías , frente a los ministerios de Educación o de Hacienda, y a escasos metros de cuarteles policiales. Esto siempre ha sido una situación muy difícil de entender, de explicar a los autores, especialmente a los extranjeros, que no comprenden el desamparo y la impotencia de los editores y libreros locales. Esta imagen de tolerancia de la autoridad al libre ejercicio de la piratería es lo que nos ha hecho una nefasta fama de país pirata, que ha dañado intensamente a la industria del libro ya que encarece cualquier propósito para licencias locales.

Ninguna reforma es posible o tiene un destino positivo si no existe una convicción entre quienes tienen la posibilidad de proteger la violación del derecho intelectual. No sirve de mucho acoplarnos a tratados internacionales y ponernos al día con la legislación si cotidianamente no construimos una cultura de respeto a la propiedad intelectual. Podemos tener las mejores leyes y policías, podemos estar a la par para enfrentar la revolución tecnológica que nos desafía con los nuevos sistemas de copiado, podemos disponernos a buscar el equilibro para convivir con los tiempos del libre conocimiento, pero no avanzaremos muchos si no existe una convicción profunda de lo que significa expropiarle al autor la remuneración de su trabajo. Si las universidades privadas, estatales, confesionales, con lucro o sin lucro, fotocopian en sus recintos y entregan los PDF de los libros digitalizados como parte de su bibliografía. Si continúan operando como si esos textos fueran de su propiedad y de paso eludir la norma que los obliga a adquirir para sus bibliotecas una cantidad de libros por alumno como parte de los requisitos de acreditación. Si algunos colegios, los más caros y muchos de congregaciones religiosas, esos que se supone inculcan normas éticas en sus alumnos, han hecho uso y costumbre el poner los libros de lectura obligatoria en PDF y así ahorrarse la dotación de bibliotecas e incluso hay quienes han tenido el descaro de incorporarlos como beneficio de la colegiatura. En muchos casos se han aliado con portales piratas que venden esos libros digitalizados a bajo precio.

Y si la mismísima Corte Suprema decide digitalizar toda su biblioteca para ponerla a disposición de sus 12.000 miembros, amparándose en subterfugios de la ley, de su ambigüedades, que son muchas, tales como ”número razonable de usuarios“; que la “obra no se encuentra disponible en el mercado”; que “la ley no define la expresión o alcance de la expresión “fragmento”.

Sobre esta experiencia cotidiana debemos definir el punto de partida del combate a la piratería.

Es posible que sea controvertible la legalidad de muchas de estas acciones, pero lo que es indiscutible es que mientras quienes deben preservar los valores de probidad en la sociedad no tengan conciencia de que, al encontrar lo vericuetos para eludir la propiedad intelectual de los libros, no tan solo están despojando al autor de su legítima remuneración y aniquilando el futuro de nuestros creadores, sino que están mandando una señal social inequívoca de permisividad para violar la propiedad intelectual.

Mientras cada uno de los actores que tienen en su mano la posibilidad de construir una cultura de respeto al trabajo intelectual no esté a la altura de las circunstancias, no avanzaremos mucho en el combate a la piratería. Tenemos una gran tarea por delante. Por ello, reitero mis felicitaciones a los organizadores y los agradecimientos por esta invitación.”

 

seminario pirateria

 

 

 

 

Share